jueves, 1 de diciembre de 2011

Arquitecto Zombi



¿Prisioneros voluntarios de la arquitectura? - Arquitecto Zombi
Texto collage realizado con recortes de: Humberto Maturana en  “Del ser al hacer”, Jorge Fernández Gonzalo en “Filosofía Zombi” y Carlos Castilla del Pino en “Reflexión, reflexionar, reflexivo”.
Pegamento y conclusión de Carlos García, arquitecto, MPAA y miembro de Unidades arquitectos.
Con motivo de la conferencia con el mismo título en la Universidad de Alicante. 1 de Diciembre 2011.
Una vez enrolados en la aventura que supone vivir con la arquitectura parece que nos convertimos en sus prisioneros de forma voluntaria. Nuestra profesión está cambiando y por nuestra condición humana nos resistimos a pensar que será para peor. Pero esto no ocurrirá si no encontramos las herramientas que posibiliten este entendimiento.
“No podemos hablar de nada externo a nuestro vivir porque todo lo que hablamos surge de la coordinación de haceres y emociones en nuestro operar, en nuestro convivir y en nuestro lenguagear.”  
Vivir es hacer y sentir, se vive en el hacer. “¿Prisioneros voluntarios de la arquitectura?”, se basa en mi biografía, desde el momento en el que decidí inconscientemente ser prisionero de la arquitectura. Sin embargo todos los seres humanos tenemos dos biografías, la real y la fantaseada. Y en la fantaseada es dónde yo me siento más cómodo y es desde donde quiero vivir. Ahí todos somos omnipotentes. En ella creo mundos que participan de la extrañeza. La objetividad es la alucinación de poder hacer observaciones sin observador. Su popularidad proviene de la aceptación de la carencia de responsabilidad y este engaño lo intento evitar.
Creo que si existe alguna salvación, está dentro y no fuera. Lo subjetivo es objetivamente mejor.
En las escuelas de hoy día, los errores parecen inmensamente importantes, son considerados síntomas de fracaso, símbolos de insuficiencia. Podríamos decir que las escuelas son centros de entrenamiento para evitar errores; se castiga la equivocación, se corrige la respuesta falsa con la eterna tinta roja y se recompensa la perfección inmaculada con la nota máxima.
Las escuelas están llenas de miedo. Miedo por lo que hay dentro y hoy en día, miedo por lo que hay fuera. El miedo es la imaginación de lo desagradable advenido sin más. El miedo es la reacción a la fantasía del mal, como invento de lo insoportable. Si pensamos en zombi no hay miedo. Pensar en zombi es pensar lo impensable. El zombi no tiene nada que decir. Sólo hace, sin pensamiento. Hay miedo a la putrefacción, a la vejez, a la muerte. Aunque éste es un miedo sólo de los jóvenes desesperados, sin salida ante un futuro distorsionado por la rabia de no alcanzar el placer vital básico.
Pero para tener miedo hay que tener discurso y verse desposeído de él. Nuestro discurso… un momento, ¿cuál es nuestro discurso? Nuestros pilares se tambalean, los acontecimientos se suceden a un ritmo trepidante que nos aleja del pasado más inmediato. Los periódicos de hace dos meses son antiguos, no valen. Y nos dicen, creemos que no tenemos futuro. Si esta hipótesis fuera cierta, cualquier tipo de responsabilidad desaparece de nuestras expectativas y sólo somos “ahora”. Nos hemos convertido en una generación de arquitectos sin pasado y sin futuro. Somos la generación del presente. Así pues no debe haber miedo.
Unidades arquitectos, es un espacio de trabajo que trabaja en el presente desde tres ramas: académica, profesional e institucional. De esta forma, conectando unidades desconcertantemente alejadas pretendemos generar un presente alternativo, una biografía fantaseada más real, más zombi y menos prisionera.
Wu Wei.
Carlos García
Unidades arquitectos

3 comentarios:

Jorge Ballester Dolz dijo...

La arquitectura esta triste, sentada en su habitación recuerda con ternura aquellos días en los que conseguía emocionar a la gente con las cosas más sencillas. Ciudades y escuelas; estudiantes y profesores llenos de sueños.

Ya no queda nada de eso. La gente le tiene miedo, ya no le entienden, ya no le conocen. Por eso cada uno busca el modo de evitarla. No quieren verla. No quieren ver su enfermedad; es demasiado duro.

La arquitecura se va. Está ya hasta los cojones de tanta mierda.

La lección de hoy ha sido un regalo enorme.
Gracias y hasta pronto.

Carlos García dijo...

Jorge, amigo, me sorprende la capacidad que tienes para hacerme reflexionar, fíjate que yo veo a la arquitectura partiéndose de risa viéndonos... creo que ella está muy por encima de crisis o momentos o periodos .. esto sucede realmente porque creo que además nadie sabe qué es la Arquitectura.
Nosotros, los arquitectos, buscamos la manera de reproducir ese interés emoción y utilidad que antes producía nuestra profesión y el miedo en realidad es de los jóvenes desesperados sin salida ante un futuro distorsionado por la rabia... y el miedo se combate desde la percepción de la no responsabilidad constatado por la no existencia de futuro ni de pasado inmediato.. el no estar dejando ninguna huella memorable en este presente nos obliga a que pensemos en solo en la acción como respuesta.. una especie de vacío.. ahí entra esa doble vuelta de interpretación desde la filosofía zombi de Jorge fernández .. todo este discurso tenemos que estructurarlo a través de la acción... haciendo el camino y no caminandolo ... hablamos más .. estaremos en contacto

Anónimo dijo...

Alguien puede explicar quién es el sujeto o ente Arquitectura que venden en las escuelas?sigo buscándolo pero no lo encuentro.Saludos y enhorabuena por el blog

Publicar un comentario en la entrada